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7 de noviembre de 2007

NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA

El mejor video, un excelente artículo o una exitosa campaña publicitaria pueden salir de la cabeza de un alumno y, sin embargo, no pertenecerle a éste. La ley de derechos de autor no avala esta afirmación, pero las entidades universitarias sí. Un debate sin resultados claros, sumado a una nebulosa, forman parte de la realidad que rodea a la propiedad intelectual a nivel universitario.
Por Katja Thür y Mariana Valenzuela

Si una persona cualquiera hace un dibujo sobre una servilleta, ésta tendrá, en ese mismo instante, la propiedad intelectual de lo que creó. Así, no importa en qué minuto se le haya ocurrido, con quién haya estado acompañado, el soporte donde lo haya hecho, ni tampoco si lo registró o no. Esa obra es de la persona que la creó y punto.
Siguiendo esta lógica, en el día a día es casi imposible no estar rodeado de algo que no tenga propiedad intelectual. Desde una obra literaria hasta el jabón de la ducha la tienen. Todo lo que implica una creación, tiene propiedad intelectual.
Características de los Derechos de Autor:
- temporales (duran entre 50 y 90 años después de la muerte del autor)
- ilimitados (todo tipo de creación puede tener derecho de autor)
- universales (válidas en todo el mundo)


Dentro de este tipo de propiedad se encuentran los derechos de autor, los cuales se aplican a las obras artísticas que no tienen una función utilitaria, como, por ejemplo, los libros, las pinturas, la música, el cine, las obras periodísticas, entre otras.
Los derechos de autor son instantáneos. Así, al igual como en el dibujo sobre la servilleta, el derecho nace junto con la obra. Este tipo de propiedad intelectual le otorga derechos exclusivos al autor para utilizar o autorizar a que otros hagan uso de sus obras de determinada forma. Este derecho permite a los autores controlar la utilización de sus creaciones e incluso recibir una retribución por su trabajo.
A pesar de que la propiedad intelectual es un tema muy presente en la vida de todos, ésta nunca ha tomado la relevancia que se merece. El derecho a la propiedad del intelecto no es considerado algo básico ni cotidiano. “Hay un desconocimiento enorme respecto al tema de los derechos de autoría en nuestro país”, señala Felipe Schuster, abogado experto en propiedad intelectual y derechos de autor. El tema es algo ambiguo, difícil de someter a las normas rígidas del derecho, puesto que el arte y la creación son en sí algo subjetivo. “Por lo mismo la ley chilena, es muy abierta al respecto”, recalca el abogado.

Navegar por los derechos
Internet es pura información que tiene derechos de autor. Su gran avance ha puesto en el tapete el tema de la propiedad intelectual en el último tiempo. Internet facilita el tránsito de información, donde muchas veces los derechos de autor se pueden ver afectados por plagio o malversación de autoría, lo que hace que el tema se comience a cuestionar.
Asimismo, Internet permite la publicación “casera” de muchas publicaciones gracias a la aparición de nuevas plataformas como Youtube, Blogger y Flickr.

Ley 17.333
“Toda obra intelectual pertenece a su creador (autor) desde el momento mismo en que la crea, sin necesitar de registro alguno, incluso, cuando es otro el que paga la obra”.


A raíz de esta situación, muchos jóvenes han comenzado a preguntarse qué pasa con sus obras dentro de un contexto universitario. Carreras del área artística como publicidad, arquitectura, diseño, periodismo, cine y literatura, han tenido que lidiar con los temas de autoría. Bajo esta frecuente duda, es que muchas universidades en nuestro país, han optado por diversas medidas para solucionar el problema que interesa tanto a alumnos como a las entidades académicas.

El manejo de las universidades
Hace unos meses, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor se ideó un concurso para presentar proyectos de remodelación de la base de la Antártica Chilena. Un grupo de estudiantes propuso una idea, ganó y ahora realizarán la remodelación bajo su proyecto. El problema que presenta este grupo de estudiantes es que sus nombres no aparecen, sino que la universidad es quién se adjudica todo el crédito y, por supuesto, la autoría del proyecto.
En otras universidades y carreras el panorama no es muy distinto. Sin embargo, hay quiénes se han preocupado de regularlo.
Sebastián Goldsack es el Director de la carrera de Publicidad de la Universidad del Pacífico, donde trabajos y proyectos artísticos son los protagonistas de las jornadas académicas. Goldsack asegura que el fin de la universidad es incentivar el desarrollo profesional de sus alumnos, sin lucrar con los trabajos de éstos. Según el director, la universidad no pretende ser un obstáculo para la realización personal extra curricular de los alumnos. De manera que, supuestamente, cualquiera de éstos podría, si son autores, publicar sus materiales fuera del campo académico.
Sin embargo, los alumnos cuentan otra historia. Catalina Gracia tiene 20 años y entró a estudiar publicidad a esa universidad hace 3 años atrás. Al matricularse, el establecimiento le exigió que firmara un acuerdo en el cual se establecía que todos los trabajos realizados en la universidad con fines académicos le pertenecerían a ésta. En otras palabras, Catalina no “puede” usar los trabajos que ella ha realizado en sus ramos para fines comerciales alternativos a la universidad.
Según el abogado Felipe Schuster, el que Catalina no pueda hacer uso de sus propias creaciones no infringe ningún reglamento. Un previo contrato entre el alumno y la universidad es un complemento válido a una ley privada como lo es la de los derechos de autor. En jerga legal, se estaría hablando de una “cesión de derechos”.
Sin embargo, hay otras entidades académicas como la Universidad Católica que aún sin hacer firmar un “contrato” a los alumnos, no permiten que éstos se queden con los derechos patrimoniales, es decir, puedan hacer uso de ellos. “Los alumnos dentro de la universidad están haciendo una actividad académica. En el proceso de formación les pedimos como universidad que realicen trabajos que son asimilables a un producto comercial o a un producto profesional. Por ende, ese producto es una coproducción entre la universidad y el alumno”, señala José Antonio Soto, profesor de la Facultad de Comunicaciones de la UC y encargado de regular sobre este tema dentro de la Facultad.
Así, según Soto, cualquier cosa que un alumno haga dentro de la actividad académica es propiedad de la universidad. “Pero si tú me dices, ‘yo ocupé mi grabadora, escribí en el computador de mi casa’… no sirve. Porque la tarea fue encomendada por la UC”, señala el profesor. Agrega que el problema incluso llega más lejos: “Si a un estudiante se le ocurren ideas fuera de la universidad y las realiza, bien. Pero si usa infraestructura nuestra, nos pertenece. Si llamas a un profe para comentarle tu idea, también. Y si incluso te llegaras a juntar con un compañero, sería una situación discutible, porque yo no sé si lo haces en calidad de alumno o de amigo”.
Como reacción a lo que plantea Soto, muchos alumnos argumentan que la mensualidad que pagan a la universidad, además de ser alta, no les permite siquiera hacer uso de sus propias creaciones. “Hay alumnos que alegan que pagan demasiada plata para no poder quedarse con nada. La diferencia está en que tú no pagas para quedarte con algo físico, sino que pagas por conocimiento”, argumenta Soto.
Por otro lado, Gonzalo Moreno, estudiante de tercer año de Dirección Audiovisual en la UC, confiesa que la universidad lo delimita: “Nosotros no deberíamos subir los trabajos a Youtube porque por más que seamos los autores, los videos no nos pertenecen”.

Creer a ojos cerrados
Según el abogado Felipe Schuster, muchas universidades hablan sin tener conocimiento del tema. No obstante, éstas creen estar en lo cierto y los alumnos, a su vez, debido a la ignorancia que presentan sobre sus derechos, no desconfían de lo que sus universidades les dicen. Lo cierto en todo esto, según el abogado, es que las entidades académicas se equivocan: “La ley dice claramente que las creaciones pertenecen a sus autores aún cuando sea otro el que lo haya pagado. Da lo mismo si la infraestructura donde lo realizó no era de él, si los materiales no le pertenecían o si alguien lo ayudó: su idea concretada tiene su derecho de autoría”. Schuster agrega que la ley rige siempre y cuando no haya habido ningún trato previo entre las partes, como es el caso de la UC.

Excepciones a la Ley de autoría de derechos
Según la ley 17.333, el que paga la obra es dueño sólo en los siguientes casos:
- obras cinematográficas (le pertenecen a las productoras)
- trabajos periodísticos (le pertenecen a los medios de comunicación)
- obras de funcionarios públicos (le pertenece al Estado)


Es por este motivo que para que no surjan problemas de ambigüedades dentro de la UC, la universidad pretende incluir en el reglamento del alumno que toda actividad que haga el estudiante dentro de la Católica, le pertenecerá a ésta. Aunque Soto asegura que esto está implícitamente dicho en el estatuto estudiantil. “Si tú te pones a revisar la letra chica, está dicho, pero no es tan claro”, explica el profesor.
Bajo esta lógica, si a un estudiante, estando dentro de la universidad se le ocurre la mejor idea de su vida y la quiere comercializar, más vale que espere llegar a su casa para comentarla. De lo contrario no tendrá derecho sobre ésta.

Un éxito fortuito
En el año 2005, cuatro alumnos de Periodismo de la UC publicaron el libro “Trasplantando Vidas” a través de la Editorial Random House. Con más de un año de investigación lograron sacar al mercado un texto que nació a raíz de uno de los últimos ramos de la carrera: periodismo de investigación.
Si se ocupa el argumento que la Universidad Católica usa respecto a los casos de publicación de trabajos encargados por la entidad académica, el libro realizado por el grupo de estudiantes, sería 100% propiedad de la UC. Sin embargo, esto no sucedió así. “Nunca nos cuestionamos los derechos de autor. Siempre asumimos que eran nuestros”, cuenta Guillermina Altomonte, ex-alumna de periodismo UC y coautora de “Trasplantando Vidas”.
A dos años de la publicación, Guillermina recién comienza a reflexionar respecto a sus derechos. El lanzamiento de su libro es un perfecto ejemplo de lo ambiguo y poco claro que es el tema de la propiedad intelectual dentro de la universidad. Hace dos años nadie se cuestionó de quién era el libro, no hubo problema. Sin embargo, hoy, a raíz de la postura frente al tema que está tomando tanto la UC como otras universidades, se podría entrar en un arduo debate.
Lo cierto es que hasta el momento nunca ha habido un juicio que involucre a una universidad y a un alumno, por lo que los resultados de un enfrentamiento de este tipo son desconocidos por todos. El tema de los derechos de autor, tanto a nivel profesional como universitario, aún no está claro ni resuelto. Esto, según Felipe Schuster, responde a la amplitud misma de la ley, la cual, según él, no puede ser de otra manera al intentar regir una materia tan subjetiva como es el arte de la creación.


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28 de octubre de 2007

VOLUNTARIAMENTE TRAS LAS REJAS

Dentro de la Universidad Católica existe un grupo de voluntarios llamado Calcuta UC que dedica algunas horas de su semana a ir a la cárcel. Estos jóvenes realizan talleres el propósito que las internas tengan un encierro más placentero. Pero no todos están de acuerdo con su gestión: muchas veces, iniciativas como estas pueden convertirse en blanco de críticas debido a su leve y casi nulo, impacto social.
Por Mariana Valenzuela S.

Después de anotar un par de nombres en su cuaderno, una de las gendarmes sale de su oficina y se para en una de las esquinas del Liceo Santa María Eufrasia. Sin vacilar, procede a realizar su trabajo. “¡Mirna Reyes!”, grita a todo pulmón. “¡Margarita Valenzuela! ¡Marisol Leiva!”, continua como pasando lista. Los gritos se repiten hasta que en el fondo del patio una mujer levanta su mano saludando a quien será su profesor por los próximos 60 minutos. Es hora de ir a clases de matemática.


Emilio Covarrubias es coordinador de Calcuta UC Cárceles y uno de los 30 voluntarios que acude cada semana al Centro Penitenciario Femenino (CPF), en la comuna de San Joaquín. Él, junto a su amigo Miguel, son los encargados de ayudar a Margarita, Marisol y “la señora Mirna” en su ramo de matemáticas en el Liceo que se encuentra dentro de la cárcel. Todos los miércoles, durante una hora, estos jóvenes voluntarios dedicarán su tiempo a enseñar y a acompañar a las reclusas del Centro.
“El profe” comienza a escribir ‘conmutatividad y asociatividad’ en una pizarra que todavía tiene guirnaldas dieciocheras. La sala de clases tiene paredes de madera, con cartulinas de Bernardo O’Higgins y mapas geográficos. Un afiche en papel craft sobre las ‘normas de convivencia’ dentro del aula, llama la atención. Afuera, juegos infantiles y árboles adornan el patio de “La Escuela”, donde varias de las internas toman el sol de la mañana.

Normas de convivencia
- Respeto (por el otro) mutuo
- Escuchar
- Apoyar al otro en situaciones difíciles
- Valorarnos
- Comunicación (decir lo que uno piensa y siente)
- Compartir (sin excesos)
- Tolerancia


El panorama de este patio está muy lejos de ser como la típica visión que se tiene de una cárcel, de encierro y presas con overoles. Sí, hay rejas que rodean el lugar del Liceo, pero las únicas uniformadas son las gendarmes. Mujeres de todas las edades practican deportes en una multicancha, fuman y conversan entre ellas. Nadie amenaza ni mira feo. Todas están siguiendo su rutina diaria, libremente.

Trabajar como la Madre Teresa
Calcuta UC comenzó el año 2003, luego de la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta. Inspirado en gran medida por la labor que ella realizaba con los más necesitados, este proyecto de la Pastoral Universitaria de la Universidad Católica (UC) busca acompañar, dignificar, capacitar y servir a personas que se encuentran no sólo en las cárceles, sino también en hospitales, hogares de ancianos y hogares de niños. “Nuestro objetivo como proyecto es acompañar en el dolor”, cuenta “el profe” Emilio. Es así como buscan dignificar a través de una mirada joven, y bajo el alero del catolicismo, a personas inmersas en situaciones de gran dolor.
En el área Cárceles, Calcuta UC trabaja con 6 centros penitenciarios en dos ciudades del país. En Santiago asiste a la Ex Penitenciaría, Colina 1, el Centro de Detención Preventiva de Puente Alto, el Centro de Observación y Diagnóstico Arrayán y el Centro Penitenciario Femenino. En Concepción, acuden al Centro Penitenciario El Manzano.
En el CPF presentan 15 talleres que se realizan de lunes a viernes, tanto a condenadas como imputadas (mujeres que no han sido condenadas). Estos talleres presentan actividades como reforzamientos en ramos, preparación de la PSU, computación, baile entretenido, gimnasia, manejo de drogas y autoayuda, como en el que trabajan las voluntarias Natalia, Margarita y Pilar.

“Queremos acompañarlas en el proceso del encierro”, declara Natalia Durán al hablar de los objetivos de su taller. La manera en que su grupo lo logra es llevándole a las internas actividades de crecimiento personal para que pasen de manera más entretenida sus tardes.
Cada martes, estas 3 estudiantes de Trabajo Social de la UC cumplen una larga burocracia penitenciaria para ingresar a la cárcel a acompañar a las presas. Un gendarme les abre la puerta y les pide su celular. Más adelante, otro les revisa las carteras y les pide su cédula de identidad, que se quedará retenida hasta que vuelvan a salir, para luego dirigirse a uno de los 13 patios del CPF llamado Esperanza, donde están las imputadas, sus alumnas.


Se informa al público en general que por razones de seguridad se encuentra prohibido a las visitas en general, el ingreso de los siguientes elementos al interior del establecimiento:
-todo tipo de armas blancas de fuego, a fogueo, municiones y explosivos
-gas o diluyente
-lentes de sol, jockey, bufandas, pasamontañas o gorros
-celulares
-zapatos o zapatillas con plataforma
-herramientas
-harina
-envases ni botellas de vidrio
-frutas como peras o manzanas
-cheques, tarjetas de crédito ni montos superiores a 30.000
pesos


Según Natalia, las mujeres que están en ese patio “son primerizas y más tranquilas [que las condenadas]”, hay de todas las edades y en su mayoría son madres. Al estar en calidad de imputadas, es decir, no bajo la jurisdicción de Gendarmería, sino de los Tribunales, éstas chiquillas no tienen derecho a las actividades que la cárcel les puede ofrecer, como trabajo o la posibilidad de seguir sus estudios en el Liceo. Así, el trabajo que realiza tanto ella como sus compañeras es bastante apreciada por las reclusas, quienes no hacen más que fumar y estar echadas durante el día.

A sacar cuentas
Al preguntarles a las internas qué piensan sobre los talleres que realiza Calcuta
, sonreír es su primera reacción. “Es súper gratificante que vengan”, cuenta Margarita Valenzuela, de 60 años y condenada a 5 años y un día. “A uno le sirve ver otras cosas. Uno se despeja y no piensa en lo que pasa allá dentro”, agrega la condenada.

Población Penitenciaria
-Número:
aproximadamente 1100 internas.
-Promedio de edad: 37 años.
-Nivel de Educación: 55% llegó sólo a Educación Básica
.
-Procedencia:
comunas más pobres de Santiago como La Pintana, Lo Espejo, Maipú y Pedro Aguirre Cerda.
-Delitos: más del 50% está detenida por tráfico de drogas y estupefacientes.


María José Mira es una de las Asistentes Sociales que trabaja en el CPF y coordina los talleres de Calcuta con las imputadas. Al igual que Margarita, considera que el impacto ha sido muy positivo, principalmente porque las imputadas no tenían actividades específicas para ellas. Según María José, basta con mirar la asistencia y la participación que han tenido las internas en los talleres para ver el aprecio que tienen hacia ellos. La Coordinadora de Calcuta Cárceles, María de las Nieves Edwards, concuerda con la asistente social y declara que quien guía la pauta en la evaluación de un taller es el feedback: dependiendo del ánimo y la cantidad de internas que asista a un taller, se considera exitoso.

Calidad versus buenas intenciones
Todos los voluntarios de Calcuta UC tienen sus objetivos muy claros: acompañar en el dolor. No les prometen el cielo ni grandes cosas, sólo ofrecen buena compañía y alegría a sus jornadas. Sin embargo, hay entendidos en el área social que consideran que voluntariados como éste no tienen ningún impacto real a largo plazo. “El hecho de que en Chile no existan formas de saber cuál es el impacto de las intervenciones sociales, habla de que éstas no cumplen ciertos estándares de calidad que dicen relación con la rendición de cuentas”, comenta Víctor Orellana, Trabajador Social que actualmente hace una de sus tesis sobre los voluntariados en Chile.
Víctor es enfático al decir que no importa que los voluntarios “sean solidarios, que les indigne la injusticia social o que les de pena”, pues si el voluntariado no se traduce en formas concretas de hacer y de medir ese hacer, lo único que queda es una intervención testimonial, es decir, “el papel aguanta todo”.
Según este Trabajador Social, la mayoría de las intervenciones en Chile cuentan con una ausencia de derecho de las personas intervenidas. “Los que reciben esta oferta de los voluntariados, son mas objetos de caridad que objetos de justicia y más objetos de entrega que objetos de derecho”, comenta Víctor. Agrega que si se pensara primero en los derechos de los individuos, en lo que realmente merecen como seres humanos, lo voluntariados dejarían de trabajar en soluciones parche.
Para Víctor, en Chile existe la clásica visión de que la sola existencia del voluntariado es en sí misma una virtud. Que el sólo hecho de ser universitario y destinar unas horas a la semana ya es bueno. Sin embargo, según él, si esas horas no se traducen en trabajo realmente de calidad, a las internas no les va a quedar nada. “A la gente no le sirven las cosas [sólo] con intención”, señala.


Balances internos
A pesar de todas las críticas que puedan recibir los chicos de Calcuta UC, o cualquier tipo de voluntariado, los voluntarios de los talleres y los coordinadores de este grupo saben que lo que están haciendo tiene un objetivo alternativo a los resultados tangibles o mesurables. “Con el tiempo nos hemos puesto objetivos menos ambiciosos”, afirma Nieves Edwards. “Porque desde una perspectiva social lo que nosotros podemos hacer en términos de reinserción, es muy poco… Al final decimos que nuestro objetivo primero era acompañar, animar, ser sus amigos, hacer que el tiempo que pasan en la cárcel no sea tan degenerativo para ellos [y ellas], poder ayudarlos y, en lo posible, pero ya como un objetivo secundario, darles herramientas y prepararlos para que la reinserción sea mas fácil”, continúa la coordinadora.
Bajo este supuesto, los objetivos de Calcuta UC se cumplen en la medida que las internas se sientan felices con los talleres, les gusten y consideren que les sirven. Pilar Valenzuela, una de las voluntarias que trabaja con las imputadas en el taller de autoayuda, declara que ha notado un cambio de actitud de sus alumnas hacia los talleres. Cuenta que al principio, las internas no sabían de qué se trataba lo que hacían, pero que ahora ya saben que van todos los martes y que se preocupan de asistir y participar.
La Directora del Liceo Santa María Eufrasia considera que Calcuta UC ha hecho un excelente trabajo con las alumnas y ha demostrado ser un gran apoyo para “La Escuela”. “Este Liceo cuenta con muy poco personal y con lo heterogéneas que son las alumnas, en cuanto a edad y conocimiento, hacer una clase se complica”, señala Yolanda Abarca, directora del establecimiento. “Ellos nos ayudan a nivelarlas”, afirmó.
Según la misma directora, estos chicos voluntarios tienen ángel: “Tienen un carisma especial: tienen llegada, son jóvenes dispuestos y respetuosos. Aquí, son muy queridos”. Muchas personas dentro de la cárcel, tanto asistentes como reclusas, piensan que el hecho de que los jóvenes quieran estar ahí, ya es importante y eso, según dicen, se rescata de la juventud. “A pesar de que están estudiando dejan espacio para esto, cuando nadie quiere nada con las reclusas. Ellos se dan el tiempo para venir y aportar algo”, señaló la directora, agradeciendo el trabajo que realizan los jóvenes en la cárcel.


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17 de octubre de 2007

ESTACIONAMIENTOS EN SAN JOAQUÍN

Pero, ¿por qué pagar?
Después de un mes de rumores, el momento ha llegado: los estacionamientos pagados en el campus San Joaquín son una realidad. A la matrícula, que ya es cara, se le sumará un nuevo cobro mientras los estudiantes se preguntan si les van a sacar los 2 ojos de una vez.
Por Francisca Vergara y Mariana Valenzuela

La incertidumbre se ha apoderado de los bolsillos de los estudiantes debido a que el pasado 4 de octubre comenzó la marcha blanca en el cobro de los estacionamientos en San Joaquín.
El mayor problema esta siendo la desinformación, ya que nadie sabe cuanto le van a cobrar y, lo más importante, para qué se usarán los excedentes de la plata recaudada.
¿Qué dice la Universidad? Simple: que este proyecto pretende "ordenar eficientemente el uso de un bien escaso", es decir, los estacionamientos. Por otro lado, éstos ayudarían a despejar el paisaje del campus que hoy está saturado de automóviles.
El dinero que se recaude, servirá para financiar lo que se gastó en la infraestructura del proyecto y además, realizar otros proyectos en beneficio de nosotros, los alumnos.
Pero, ¿cuales son esos beneficios? ¿por qué se cobrarán $550 pesos? Nadie lo sabe. Ni siquiera a la FEUC le han respondido.
Desde principios de este año, la Federación se ha estado reuniendo con los responsables del proyecto para conocer los fundamentos técnicos del mismo. En otras palabras, han querido informarse sobre cuáles serán los reales beneficios al estar pagando esa cantidad de dinero y cuál es la justificación del pago.
Fernando Zavala, Presidente de la Federación de Estudiantes, señala que para recuperar lo que la Universidad ha invertido en infraestructura no es necesario cobrar $550. Según él, si se cobra menos de $550 se podría, de igual manera, recuperar la inversión en un plazo de incluso 8 a 10 años. Es decir, el cobro, hasta elmomento, no se justificaría, sobre todo porque no todos los estudiantes que usan los estacionamientos tienen $10 mil para pagar mensualmente.
Lo que la FEUC pide es que se transparenten los estudios que avalan el plan, que se transparente el esquema de costos y por qué se quiere cobrar $550. En resumidas cuentas, que se llegue a una tarifa justa, realmente adecuada a la realidad delos estudiantes. Y es que hay estudiantes que por ejemplo, se ven obligados a ir en auto porque viven lejos o las micros les quedan a trasmano.

Publicado en Revista Mosaico número 8, 18 de octubre del 2007.


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13 de septiembre de 2007

UNIVERSIDADES BAJO LA LUPA

Han pasado 11 meses desde la aprobación de la debatida Ley de Acreditación de la Educación Superior y ya se pueden conocer algunas víctimas. La nueva comisión encargada de acreditar a las instituciones ya cerró sesión. Es hora de conocer los resultados: quién pasó y quién reprobó el examen.

Por Mariana Valenzuela S.

El año pasado, escuchamos de todo sobre la Ley de Acreditación de la Educación Superior. Desde que es la única manera de asegurar un mínimo de calidad, hasta que es un atentado contra la libertad. Sea buena o mala, hoy la ley está activa y lista para indagar en los cajones polvorientos de los centros educacionales.
La acreditación es un proceso opcional al que se someten los diferentes planteles que imparten educación superior -para pedagogía y medicina es obligatorio. El objetivo de la Ley es asegurar la calidad de los programas por carreras que imparten las distintas instituciones educacionales. Para realizar este trabajo se creó la Comisión Nacional de Acreditación del Pregrado, que comenzó sus labores en marzo. La comisión esta compuesta por expertos que se encargan de regular, según criterios establecidos, si las distintas instituciones están cumpliendo con los requisitos mínimos que el Estado pide. "La ley de acreditación [incluso otorga al Ministerio de Educación] las facultades para poder cerrar carreras y centros de educación”, aseguró la Ministra de Educación, Yasna Provoste.

¿Por qué la acreditación es importante para los estudiantes?
Porque permite que los alumnos puedan acceder a beneficios que entrega el Estado, como los créditos fiscales y garantiza que, a la hora de salir de la universidad, seamos trabajadores con estudios reconocidos en el mercado laboral.
Este año, hubo 65 instituciones bajo la lupa de la CNAP. Dentro de las universidades que fueron acreditadas por 7 años esta nuestra Ponti, la UDD, la Federico Santa Maria y la UCH. Pero también hubo reprobados: Universidad Adventista, la Arturo Prat, la Bolivariana, Universidad la Republica, de los Lagos, Universidad del Mar, Universidad Mariano Egaña y la UTEM. Ahora, estas universidades quedarán bajo la supervisión de la CNAP. Será hasta una próxima revisión.

Publicación en Revista Mosaico de la Feuc, septiembre 2007.




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